miércoles, 11 de abril de 2012

SOÑANDO EL FUTURO


UN AÑO MÁS

 Me levanté, giré la cabeza hacia mi plataforma lifeguide, y en ella  verifiqué lo que ya sabía. Hoy  era mi 75 cumpleaños. Mi aniversario coincidía con la fecha en la que hace ya 30 años, un profesor me pidió que escribiera una historia sobre el futuro. En ella debía reflejar cómo sería el mundo después de tres décadas. Jamás pensé que el cambio sería tan radical.
Lupi, rápido y sigiloso, se acercó a mi cama reclamando mi atención. Mientras le acariciaba, observé que el sensor de su collar electrónico parpadeaba con una luz roja intermitente. Era el momento de vacunarle y desparasitarle. La evolución en biotecnología había permitido que mi  angustiosa alergia a los animales fuera controlada neurológicamente y así, permitirme, por fin, tener un perro.
Con un poco de pereza, me levanté y me dirigí al baño, me introduje en la cápsula de limpieza y esperé a que los vapores desinfectantes envolviesen el ph de mi cuerpo. Pensé en cómo había cambiado todo lo relativo a la higiene del cuerpo. Hace 30 años, habría preferido llenar mi bañera, mezclar miles de ungüentos, y relajarme con las burbujas en mi hidromasaje.
Tiempo atrás, habían prohibido su uso, tras descubrir, el sufrimiento que padecía nuestro cuerpo al someter el ph a situaciones térmicas impropias para nuestra raza. Yo seguía pensando que no dejaban de ser embustes comerciales. Las piscinas habían sido sustituidas por estanques de agua salada controladas de forma artificial, a mí me gustaban, pero seguía, sin embargo, prefiriendo el infinito mar.
Pero no todo era negativo, en realidad, la evolución había sido formidable en muchos aspectos.
Tras estas reflexiones, me vestí con ropas fabricadas con el nuevo eco tejido. Eso sí era toda una nueva revolución industrial y se ha conseguido muchos avances con este nuevo material.
Su fabricación había supuesto la disminución en la emisión de toxinas al ozono y su agujero se había recuperado en casi un 70%. Por tanto, las consecuencias nocivas para la humanidad prácticamente habían desaparecido.
Nuestro antiguo vestuario se había reciclado, produciendo una especie de lixiviados que se habían  utilizado para realizar trasvases a las zonas más golpeadas por las cíclicas sequías. Y por último, su fabricación había supuesto la creación de cientos de miles de puestos de trabajo en la cadena de producción de este tejido. Laborioso, sí, pero altamente rentable de fabricar.
Tras el cristal observé mi nuevo coche, regalo de mis hijos en mi 70 cumpleaños, era mi Itranscar. Finalmente, Apple se había atrevido con el  sector automovilístico.
Saludé  a Telma, mi ordenador  de a bordo, le di instrucciones de navegación, le señalé que no llevaba prisa y  le pedí que buscara música de Ennio Morricone, y así, hacer mi trayecto, más agradable. Por fin, podía moverme sin tener que conducir, eso sí que era toda una revolución para mí.
Tras el cristal observaba el paisaje, no era muy distinto. Recogí a Lucas, mi marido, y nos dirigimos a celebrar mi cumpleaños con mis hijas, eso, afortunadamente, no había cambiado.

martes, 3 de abril de 2012

Un futuro no muy lejano

He encontrado en la red este interesante vídeo que nos anuncia las próximas innovaciones tecnológicas, quizá más cercanas de lo que pensamos.

Nacimiento de nuevas tecnologías


 http://www.youtube.com/watch?v=r_oXwt5RH4Q&feature=related

Vídeos/PRÁCTICA 4


 En el siguiente vídeo pretendo mostrar la inmersión de las nuevas tecnologías en nuestra vida diaria: http://www.youtube.com/watch?v=yAGTHb1MS1s&

lunes, 2 de abril de 2012

IMÁGENES



La compras por internet suponen más ventajas que inconvenientes, entre las que se encuentran: la disponibilidad, comodidad de acceso, rapidez y un mercado más competitivo.



Las redes sociales y la telefonía móvil son de gran utilidad en nuestras vidas, pero también representan un peligro real como ocurre con las ciberadicciones. Para prevenirlas, hay que ser consciente de sus peligros.

Los avances tecnológicos son tan imparables y acelerados que el futuro se nos presenta incierto ¿Qué será lo próximo?

El uso de estos códigos se remonta muchos años atrás, pero se han popularizado con la llegada de los smartphones. Sus aplicaciones son muy variadas dado los bajos costes que supone su uso. En la actualidad, los comercios los utilizan como soporte publicitario y permiten conectar a sus consumidores con sus propios espacios sociales.